DAILY SCIENCE

Una dieta global, diseñada para proteger el planeta, es demasiado costosa para 1500 millones de personas.
Un nuevo estudio considera una deficiencia en las influyentes recomendaciones dietéticas de la Comisión EAT-Lancet: no tiene en cuenta la asequibilidad en todo el mundo.
diciembre 4, 2019

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Traducido por María Fernanda Enríquez

Más de mil millones de personas en todo el mundo son demasiado pobres para comer una dieta sostenible que combata el cambio climático. 

Esta revelación preocupante proviene de un estudio reciente que analiza los hallazgos de la histórica Comisión EAT-Lancet sobre Alimentos, Planeta y Salud que salió a principios de este año. El ambicioso informe de la Comisión elaboró ​​la dieta climática recomendada para los 10 mil millones de personas del planeta para 2050, una más alta en frutas y verduras, y más baja en productos animales y emisiones de carbono. 

Pero los investigadores del nuevo estudio dicen que el análisis influyente no tuvo en cuenta una consideración importante: la asequibilidad en todo el mundo.  

Los nuevos hallazgos, liderados por la Universidad de Tufts, revelan que la versión más barata posible de la dieta EAT-Lancet costaría un promedio de USD 2.84 por persona, por día. En países de bajos ingresos, eso consumiría hasta el 90% del ingreso familiar promedio. Eso se compara con solo el 6,1% en los países más ricos. Aún más extremo, para 1.58 mil millones de personas en todo el planeta, esa dieta tiene un costo que en realidad excede los ingresos de su hogar.  

Varios países, incluidos Burundi, la República Democrática del Congo, Malawi, Sierra Leona y Yemen, se consideran lugares donde el costo diario de la dieta recomendada en realidad supera el ingreso familiar promedio de sus ciudadanos.

Pero lo que fue particularmente sorprendente fue que este problema no se limita solo a los países de bajos ingresos: de los 1.58 mil millones que no pueden pagar la dieta, el 80% en realidad ocurre en países de ingresos medios. Los investigadores enfatizan que estas cifras también son conservadoras, ya que los ingresos del hogar se destinarían simultáneamente a varios otros costos, como la vivienda, la educación y el transporte, dejando atrás incluso menos para pagar los alimentos.

Esta dieta recomendada, aunque relativamente barata en países de altos ingresos, no es asequible en muchas otras naciones, ya que está compuesta por una alta proporción de alimentos que son costosos, en comparación con otros productos que están disponibles localmente.

Las frutas y verduras representaron la mayor parte de la dieta y también su costo, que representa casi un tercio del gasto, seguido de legumbres y nueces. Luego vinieron los productos de origen animal, incluyendo carne, huevos y productos lácteos: todavía estaban incluidos en la dieta amigable con el clima recomendada por EAT-Lancet, pero en porciones más pequeñas en relación con una dieta regular de país rico en carne y productos lácteos.  

Pero en relación con las dietas de las personas más pobres, esta dieta recomendada en realidad contiene un aumento de los costosos productos animales. Eso explica en parte por qué es en última instancia tan costoso para las personas en las naciones más pobres.

Para poner todo esto en perspectiva, los investigadores calcularon que, en general, la dieta EAT-Lancet costaría un promedio de 60% más que las dietas nutricionalmente adecuadas más baratas disponibles en todo el mundo.

Para determinar la asequibilidad global, los investigadores combinaron conjuntos de datos sobre los precios mundiales de los alimentos y los ingresos de los hogares a partir de 2011, incorporando 744 alimentos y 159 países. Eso les ayudó a elaborar la versión más económica de la dieta EAT-Lancet, y luego comparar su costo con el ingreso promedio de los hogares en su vasto conjunto de datos, revelando así el enorme abismo entre ricos y pobres. A modo de comparación, los investigadores luego midieron este costo con dietas alternativas más baratas que aún cumplían con los requisitos globales de nutrientes esenciales.

Los hallazgos subrayan un profundo enigma: la importancia indiscutible de impulsar una dieta sostenible a escala mundial, pero el gran desafío de hacerla accesible para todos. Entonces, ¿cuál es la solución? Es una gran pregunta que merece una respuesta más amplia de lo que los investigadores brindan.

Explican que lograr que más personas se sumen a una dieta más ecológica requeriría aumentos a gran escala de los ingresos en los países más pobres, precios más favorables de alimentos sostenibles y asistencia financiera para las personas con los ingresos más bajos.

De acuerdo, nada de eso suena fácil, o incluso necesariamente factible a corto plazo. Pero comprender el verdadero alcance de la desigualdad alimentaria en todo el mundo es un primer paso para hacer de la alimentación ecológica, el tema de tanta atención actual, algo que algún día podríamos lograr de manera realista, a gran escala.

Fuente: Hirvonen et. al. «Affordability of the EAT–Lancet reference diet: a global analysis.» Lancet Global Health. 2019.

Imagen: PxHere

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